Muchas personas pueden haber llegado a pensar, en parte quizás por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación, que la clasificación sobre todos de las piezas que componen los envases y embalajes, se hace precisa porque son materiales innecesarios e indeseables. El parecer de bastantes, culpa a los envases, residuos y plásticos de una buena parte del progresivo deterioro del planeta. Esto no es así, la verdad es que la mayor parte del envasado se utiliza para proteger los productos y permitir su utilización sin mermas y desperdicios. Hay que tener cuidado con este tipo de ideas negativas y conviene dejar muy claro que gracias al desarrollo de la industria del embalaje ha sido posible llegar a los niveles de optimización de recursos que ha alcanzado la Humanidad.
El procesado de los alimentos incluyendo su correspondiente envasado ofrece grandes ahorros de productos y energía. Por ejemplo, en el caso de las aves se aprovechan todo: plumas, vísceras, despojos… que convenientemente embaladas se destinan desde productos para animales a gelatinas y grasas. Con este procedimiento, solo se arroja a la basura el envase.
Los desechos de alimentación en Europa Occidental se estiman en un 2% ó sea prácticamente se aprovecha todo, mientras que en Asia se acercan al 30% y al 50% en África. El motivo principal de este buen dato de Europa es que el envasado permite evitar los desperdicios de comida, de productos derivados y de energía. Esto no quiere decir que se debe usar los envases de manera generalizada sino solo cuando sean necesarios evitando el doble empaquetado. Conviene recordar por tanto que los envases no son un enemigo a combatir sino un aliado a usar de forma comedida.
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