Los recubrimientos internos de las latas de alimentos son muy importantes porque evitan el contacto directo entre éstos y el metal, aseguran la vida útil de los productos, así como las propiedades gustativas de los alimentos.

El bisfenol (BPA) es una sustancia utilizada por mucho tiempo para el revestimiento interno de los envases de lata de alimentos y bebidas para prevenir la oxidación, corrosión y contaminación hasta que, a finales de 2008, estudios relacionaron la presencia de BPA con riesgos para la salud. Por ejemplo, la Endocrine Society organización médica internacional profesional en el campo de la endocrinología y el metabolismo publicó en ese entonces un documento que indicaba que la exposición al BPA, “particularmente en el desarrollo, aumenta el riesgo de cáncer de mama, obesidad, diabetes y trastornos reproductivos y neuroendocrinos”.

A partir de ahí, los productores de alimentos y bebidas enlatados se dieron a la tarea de buscar un sustituto.
Los revestimientos epoxi se han utilizado en latas desde la década de 1950, ya que ayudan a conservar todo tipo de alimentos y bebidas. Después de varias pruebas para sustituir el BPA, en 2018, el 90% de la producción de latas de alimentos utilizaba materiales alternativos basadas en fórmulas acrílicas y de poliéster principalmente, según Can Manufacturers Institute (asociación comercial de fabricantes y proveedores de latas de metal de los Estados Unidos).

Pero se ha seguido investigando, sobre todo en el sector de bebidas, y tras una intensa investigación química de la empresa de recubrimientos Valspar, que ahora forma parte de Sherwin-Williams, parece ser que se ha llegado una nueva solución.

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La compañía buscó científicos que habían dado justamente la alarma sobre los efectos del BPA en la salud y se enfocó en el desarrollo de un nuevo epoxi. Después de numerosas investigaciones y pruebas, Sherwin-Williams ya está comercializando un nuevo epoxi para revestimiento de latas, construido desde cero con un nuevo monómero.

La compañía dice que es seguro y funciona igual que los hechos con BPA. “El epoxi ya se usa en latas de bebidas en California, donde las latas de alimentos y bebidas con revestimientos que contienen BPA requieren una advertencia de salud según la Proposición 65. A medida que la compañía continúa ampliando el nuevo polímero, llamado valPure V70, su objetivo es expandir su uso en otros estados y en latas de productos alimenticios”.
Explica Jeff Niederst, director de marketing global de Sherwin-Williams, que la clave estaba en encontrar una sustancia “que pudiera intercambiarse uno por uno por BPA, pero sin la actividad endocrina. El equipo examinó a varios miembros de la familia de monómeros de bisfenol. Construyeron un modelo de computadora para predecir cómo encajaría cada uno en los receptores de hormonas y si funcionaría en un epoxi”.

Después de numerosas investigaciones y ensayos, dieron con la empresa, Deepak Chemicals y la sustancia: TMBPF (tetrametil bisfenol F). Ana M. Soto, profesora de inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts (Boston), demostró que el epoxi Valspar se diferenciaba de los epoxis a base de BPA en dos aspectos importantes. “Una es que el monómero TMBPF no mostró actividad estrogénica en ensayos o estudios en ratas.

La otra es que las pruebas del polímero epoxi mostraron que la migración del monómero, como en los alimentos, estaba por debajo del límite de detección de 0,2 ppb. En el documento, el equipo de Soto concluyó que hay “evidencia convincente” de una ausencia de actividad endocrina y una exposición humana insignificante”.

Sherwin-Williams ahora está solicitando la aprobación bajo las regulaciones químicas de la Unión Europea y continúa probando V70 para los puntos finales del desarrollo en animales, lo que requiere examinar varias generaciones.

Tom Van Kuren, consultor de revestimientos de envases de Vantek Surface Solutions, advierte que se llevará algún tiempo descubrir qué tan lejos llegará V70 en el mundo del envasado de alimentos y bebidas.
Aunque muchas empresas invierten cantidades importantes de dinero en I+D para dar con un recubrimiento que proteja la salud de sus consumidores, otras no tienen en cuenta este enfoque. Según el medio C&EN (Chemical and Engineering News), el reciente descubrimiento de que algunos envases de papel “para llevar” están recubiertos con sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS) “muestra que priorizar la salud humana al elegir materiales en contacto con alimentos aún no es una rutina”.

Los PFAS se están “convirtiendo en el nuevo BPA”.

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