Uno de los problemas que más preocupan a la industria de la conserva, es la corrosión externa de los envases, ya que afecta a la estética de este, provoca rechazos comerciales y pueden crear problemas sanitarios al llegar, en casos extremos, a perforar los envases. Con el fin de ayudar a nuestros lectores en la solución de este problema, hemos tratado de hacer una recopilación, de los distintos condicionantes que afectan en los procesos de co- rrosión externa de las latas de conservas, desde su recepción por el envasador hasta la llegada al consumidor final.

Las diferentes etapas del proceso de envasado en la que intervienen los envases son las siguientes:

1. Recepción de envases vacíos y almacenamiento.
2. Proceso de envasado del producto.
3. Almacenamiento.

En cada una de las etapas del proceso de envasado se puede provocar la corrosión del envase por una mala manipulación, o por un desconocimiento de los factores que pueden provocar la corrosión.

1. RECEPCIÓN.

Los envases y tapas recibidos deben ser controlados a la entrada en almacenes, viendo su aspecto general y anotando su entrada en un
registro, en el que figuren la fecha de recepción, el formato y tipo de envases y a ser posible los datos existentes en la etiqueta de este o el código de trazabilidad.

Los pallets de envases y tapas deben ser almacenados en lugares secos y ventilados, que no tengan contacto directo con la fábrica, para evitar la entrada de condensaciones de vapor de las diferentes operaciones de envasado, evitando así corrosión antes de su procesado.

Debe evitarse la acción de la luz solar directa, y la cercanía de equipos insectocutores, que funcionen con lámparas de luz UV. Este tipo de radiación afecta a los barnices, descomponiendo los enlaces químicos de los mismos. Esta descomposición, solo es evidente tras el proceso de esterilización, viéndose afectada solo la zona expuesta, que presenta un aspecto blanquecino, carente de adherencia, por lo que se desprende fácilmente del envase, dejándolo desprotegido con el correspondiente riesgo de oxidación.

2. ENVASADO.

Tras el despaletizado, antes de en su transporte a las líneas de envasado, higienizar los envases, mediante aire y/o vapor y se debe evitar que sufran arañazos, golpes o deformaciones que pueden posteriormente, ser iniciadores de corrosión.

Durante el proceso de llenado, es importante que los envases exteriormente no sufran agresiones por parte del producto a envasar.

Estos líquidos son la mayor parte de las veces corrosivos (salmueras, ácidos, etc. y en los casos en los que no lo son (p.ej. almíbares) tienen carácter higroscópico (atraen la humedad), pudiendo llegar a provocar corrosiones, al quedar acumulados en la superficie o en el cierre del envase.

El cerrado de los envases es quizás, la operación más delicada, ya que, por sus características mecánicas de un proceso de fricción, es posible levantar o arrastrar en parte, el barniz de la tapa, sobre todo si las rulinas os rodillos no están en perfectas condiciones de pulido y no ruedan libremente sobre su eje. Es necesario cuidar el estado de los mandriles, que deben ajustarse perfectamente a la cubeta de la tapa, evitando así que patinen durante la operación de cierre, provocando el arrastre de la película de barniz.

De este levantamiento del barniz, y de las agresiones de los líquidos se puede provocar corrosiones igualmente por los líquidos agresivos y durante el proceso de esterilización y posterior almacenamiento.

En todos los casos, tras el cierre de los envases aconsejable el lavado de las latas, para eliminar los restos de producto y de líquido de gobierno, y no contaminar el agua del proceso de esterilización. La esterilización de los envases es uno de los puntos críticos para evitar la corrosión. El agua debe tener un pH entre 6,5 y 8, y un
contenido salino bajo. Es conveniente controlar su agresividad mediante la valoración del índice de Langelier o de Ryznar, para evitar tanto la corrosión como la deposición salina sobre los envases.

Hay que evitar el aporte de condensados de calderas (generalmente alcalinos), colocando purgas automáticas de condensados en las bajadas de los tubos de vapor, inmediatamente antes de la entrada a los calderines y autoclaves.

Los materiales de los cestos, separadores y del autoclave deben ser inertes a la corrosión para evitar que esta se traslade a los envases. El agua de enfriamiento debe ser clorada, por requisitos sanitarios, pero la cantidad de cloro libre existente debe ser como máximo de 2 ppm (se aconseja de 0,5 a 1,5 ppm), ya que por encima de esos valores es agresiva y provoca corrosiones.

Por otra parte, la duración del enfriamiento no debe dejar los envases a temperaturas entre 38-40°C, para secar el envase y evitar que quede húmedo al enfriarse, con la consiguiente oxidación. Es necesario sacar los envases de los cestos de esterilización pronto, con el fin de evitar que quede agua acumulada en las cubetas y que posteriormente moja los envases y los cartones de paletizado, provocando corrosiones posteriormente.

Si por condicionantes del producto fuera necesario enfriar a temperaturas por debajo de los límites citados, será necesario efectuar un secado mecánico de las latas mediante un soplado con aire.

3. ALMACENAMIENTO.

El almacenamiento de los envases debe hacerse en condiciones atmosféricas favorables, con poca humedad y con pocas variaciones de temperatura, a fin de evitar las oxidaciones por condensación. Los almacenes deben estar con las puertas cerradas, sobre todo en zonas próximas al mar o zonas con vientos intensos. Deben estar aislado de la zona de fabricación para evitar el aporte de vapor de los distintos elementos del proceso de fabricación. condensando sobre los envases, dando lugar a corrosiones. Estas condensaciones, son el caso más frecuente en el almacenamiento de los envases y dependen de tres factores:

1. Temperatura de los envases.
2. Temperatura del aire que rodea a los envases.
3. Humedad relativa de la atmósfera del almacén.

No habrá condensación, si la temperatura de la lata es igual o superior a la del ambiente. Pero si la temperatura de ésta es menor que la ambiental, y la humedad relativa es alta, existe una condición ideal para la condensación, alcanzándose fácilmente el punto de rocío, Un ejemplo ilustrativo de este fenómeno lo tenemos cuando sacamos un vaso del frigorífico. Al cabo de un poco tiempo se produce una condensación de humedad sobre su superficie exterior, llegando a formar gotas de agua.

Cada uno de estos temas será desarrollo más ampliamente en próximas publicaciones. 

JOSÉ FCO. PÉREZ GÓMEZ
Asesor de Mundolatas
Mundolatas Advisor

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