En Cuba el racionamiento también tiene sus normas. Ramón Cano Enríquez se ha quedado sin su lata de caballa porque según los registros oficiales está censado como una persona de 64 años aunque, en realidad, cumplió los 65 en los pasados días. Las bodegas cubanas hacen reparto de latas de sardinas a los adultos mayores, categoría que se adquiere al cumplir 65 años.
Ramón Cano Enríquez, un cubano que cumplió recientemente de 65 años de edad, fue víctima de la burocracia en la Oficina de Registro de Consumidores (Oficoda) de La Habana que le negaron acceder a la lata de sardinas que se distribuye en las bodegas cubanas a las personas adultas mayores.
Según la ley establecida por el Ministerio de Comercio Interior (Mincin), ese producto de donación no alcanza para todos los consumidores y se decidió otorgarla solo a quienes tengan 65 años o más, tal y como informa Periódico Cubano. Cano Enríquez cumple con ese requisito según su fecha de nacimiento, pero en los registros de la Oficoda está censado como una persona de 64 años.
El hombre contó su odisea al periódico oficialista Juventud Rebelde, que publicó la historia en la sección Acuse de Recibo. Los funcionarios del Mincin explicaron que el sistema de las libretas de racionamiento se actualiza una sola vez al año. De hecho, el proceso se hace en el mes de enero y se censa a todos los consumidores por la edad que tienen en ese mes. Como Cano Enríquez cumplió sus 65 en el mes de junio, su nombre no aparece entre los que tienen derecho a una lata de sardina.