Para la utilización de las tapas de fácil apertura es necesario adoptar una serie de precauciones, que, habitualmente, no son necesarias para el empleo de las tapas estándar. Hay que extremar las precauciones, sobre todo, en cuanto  a sus particularidades en cuanto a resistencia física y química, ya que, por las características particulares de la mismas, deben ser extremadas en todas las etapas del proceso de envasado.

Cerrado de las tapas de fácil apertura.

Las tapas de fácil apertura deben ser cerradas con un mandril especial, distinto del empleado para tapas normales, ya que la zona debilitada para la apertura es susceptible de rajarse los mandriles empleados no se adaptan perfectamente en forma y dimensiones. Es importante, que el mandril no toque la anilla, en su entrada en la tapa, ya que, si golpea esta, y en especial la zona de la punta, puede iniciar la apertura de la tapa originado una falta de her- meticidad en el envase.

Debido a que la anilla resalta del panelling de la tapa, el expulsor de la cerradora no debe golpear exce- sivamente sobre la tapa, ya que podría deformar la anilla o desviarla de su posición, dificultando posteriormente la apertura de la tapa. En casos extremos, es posible que llegue a romper la incisión, por exceso de presión sobre la anilla o el panelling.

Por otra parte, las dimensiones de los mandriles deben ajustarse estrictamente a las recomendaciones de los planos que acompañan a las especificaciones del fabricante, ya que, en caso contrario, pueden originar un mal cierre, o la rotura de la incisión de la tapa, originando fugas en los envases, que pueden aparecer durante el cierre de la tapa o tras el proceso de esterilización.

Los mandriles para tapas  planas  suelen  tener  una  tirada de 4º, en las tapas de fácil apertura llevan 2 tiradas una de 4º y otra de 8º llegando hasta 12º en las tapas de mayor profundidad de cubeta como  las  tapas  de  aluminio  de bebida. Los 4º deben de tener la altura como mínimo    de la altura de cierre  a  obtener  ya  que  en  la altura  de  los 4º es donde las rulinas de cierre trabajan, el resto de  los grados es solo para ajustarse a la tapa y conseguir un cerrado estable.

Transporte y manipulación de los envases.

Una vez cerrada la tapa sobre el envase, deben evitarse golpes sobre las distintas partes de las tapas de fácil apertura, ya que podrían originar roturas y pérdida de hermeticidad, ocasionando salida del producto antes o durante la esterilización. Así, golpes fuertes sobre el cierre de la tapa de fácil apertura, pueden originar roturas de la incisión en la zona dañada. De igual manera, golpes con otros envases sobre el panelling o la anilla de la tapa, podrían iniciar la apertura de la tapa por cualquier punto de la zona debilitada.

Durante el transporte de los envases cerrados, a través de transportadores aéreos y/o cintas transportado- ras, debe tenerse la precaución de que no haya elementos que puedan enganchar las anillas de las tapas, lo que podría originar rotura de estas o incluso apertura de la tapa.

Este punto, es aplicable también en el sistema de esterilización, donde puedan trabar las anillas de la tapa le- vantadas por la presión interna del producto, desviando o efectuando una apertura prematura del envase.

Tras el cerrado de los envases, es conveniente un lavado efectivo con agua caliente, con el fin de eliminar todos los restos de producto envasado y liquido de cobertu- ra, que pueda quedar retenido en la tapa y cuerpo del envase. En caso contrario, contaminaríamos el agua de esterilización, lo que podría originar cambios en las características químicas del agua y en su conductividad, con peligro de formación de pilas galvánicas, que darían lugar a fenómenos de corrosión en los envases y tapas, o manchas exteriores de los envases.

Tratamiento durante la esterilización.

La tapa de fácil apertura tiene dos características que hace que deban tomarse precauciones especiales durante el proceso de esterilización de los envases. Por una parte, tiene la incisión, en la que aparece el acero base al descubierto, que ha sido rebarnizado posteriormente.

Por otro lado, la anilla, que, por su configuración, no puede ser rebarnizada adecuadamente, por lo que, para su protección, se emplea un material cincado, que protege el acero base de la oxidación. A fin de procesar correctamente las tapas, y que no presenten problemas de oxidación tras la esterilización, se debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

Siempre que sea posible, se deben esterilizar los envases con las tapas de fácil apertura hacia abajo, a fin de que no acumulen agua durante la esterilización.

El agua empleada, debe tener características de agua potable, ya que debe tener un contenido salino que no aporte una conductividad mayor de 2000 s, para evitar así la formación de pilas galvánicas entre el material de la anilla y el de la tapa, y mantener una composición controlada de acuerdo con las siguientes exigencias:

Tras la esterilización, los envases, y en particular las tapas de fácil apertura deben quedar totalmente secos, ya que por sus características de diseño (mayor profundidad de cubeta, anilla, etc.) tienen tendencia a retener más agua que una tapa normal, lo que puede originar oxidaciones en la incisión o en la anilla, al quedar restos salinos higroscópicos tras la evaporación del agua retenida.

Por último, es aconsejable el empleo de productos antioxidantes en el agua de esterilización, sobre todo en autoclaves horizontales, ya que en estos equipos las condiciones interiores son muy oxidantes, por juntarse factores como la humedad, la temperatura y el aire, altamente corrosivo, utilizado para la contrapresión, por lo que el componente de oxígeno en el agua exigido más arriba queda sobradamente sobrepasado.

Se debe tener en cuenta, que el barniz de reparación de la incisión es un barniz, que por sus características químicas  y de aplicación, no presenta una gran resistencia química, siendo susceptible, de ser atacado en condiciones extremas de pH, o de absorber, colorantes o restos de productos, que puedan quedar en el agua de esterilización originando el coloreado de la banda de barniz de rebarnizado.

Almacenamiento.

Las condiciones de almacenamiento para los envases con tapas de fácil apertura no requieren ningún tratamiento distinto al necesario para el resto de los envases. Debemos resaltar, la necesidad de que en envases almacenados directamente en pallets y sin protección de cajas o retráctil, las tapas de fácil apertura deben ser posicionadas hacia abajo, a fin de evitar que posibles condensaciones de humedad y el polvo ambiental se depositen sobre las tapas, cuya limpieza, en caso necesario, es más difícil y además con un mayor riesgo de oxidaciones que el resto de las tapas normales.

Como norma general, también debemos tener en cuenta, que en los casos en que los pallets o los envases empaquetados estén retractilados, antes de llevar a cabo esta operación, los envases deben estar fríos (a temperatura ambiente) y totalmente secos, a fin de no crear atmósferas corrosivas dentro del pallet o las cajas, que ante diferencias de temperatura pueden originar condensaciones y posteriores oxidaciones.

Por último, en envases con necking, estudiar convenientemente el apilamiento y la colocación de los envases, a fin de que el peso no se descargue incorrectamente sobre las anillas o las zonas de debilitamiento de las tapas, que podrían originar rotura de estas con la consiguiente saenda del producto y oxidación del resto de los envases. 

JOSÉ FCO. PÉREZ GÓMEZ
Asesor de Mundolatas
Mundolatas Advisor

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