A finales de 2020 un grupo de organizaciones relacionadas con el medio ambiente y la salud solicitaron formalmente a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) revisar sus estándares de exposición de bebidas y alimentos al plomo. Según este grupo, la FDA debe “dejar de permitir que se agregue plomo a los materiales que entran en contacto con los alimentos, que actualice su guía para proteger mejor contra el riesgo de exposición al plomo y que ajuste sus límites para el plomo en el agua embotellada”.

Es bien sabido, según diferentes estudios, que los adultos generalmente absorven el 20% del plomo que ingieren. Los niños, mucho más. “La ingestión de polvo contaminado o de alimentos, agua o alcohol contaminados es la forma más común de ingreso del plomo al organismo” (Intoxicación por plomo en humanos. Pedro A Poma, ResearchGate, 2013). Así, según muchos más estudios, son los alimentos de los niños los que más contiene este tipo de componente.

En 2017, la FDA anunció que estaba evaluando los riesgos del plomo, arsénico, cadmio y mercurio en alimentos, cosméticos y suplementos dietéticos debido a su presencia en muchos de los alimentos que comemos y “porque estas sustancias pueden ser especialmente dañinas para desarrollo neurológico de los niños”. Según señala el documento de este grupo de organizaciones, como parte de este esfuerzo, la agencia reconoció que es inevitable que algunos de estos componentes, como el plomo, estén presentes en los alimentos; sin embargo, “es una prioridad de salud pública reducir su concentración en los alimentos en la medida de lo posible “.

Este estudio de la FDA detectó plomo en el 98% de ciertas frutas enlatadas en comparación con solo el 3% en las variedades frescas o congeladas, lo que apunta al proceso de enlatado como la fuente del metal pesado. La misma FDA informó haber encontrado plomo en casi la mitad de todos los alimentos enlatados que probó.

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Ante estos resultados, la FDA, según este grupo, no ha modificado sus estándares, por lo que slicitan:

  • Prohibir el plomo que recubre las latas de comida.
  • Reducir la cantidad de plomo permitida en el agua embotellada de 5 a 1 partes por mil.
  • Prohibir que se le añada plomo al latón o bronce que se usa en equipos para dispensar agua o preparar té y café, ya que, según señalan diversos estudios, hay una amplia evidencia de que este plomo se filtra en las bebidas.

Según explica el Enviromental Defense Fund (EDF) en un artículo publicado sobre el informe de la FDA y la solicitud de estas organizaciones, es importante resaltar que el plomo puede dañar el desarrollo del cerebro de un niño, “lo que resulta en problemas de aprendizaje y de comportamiento, y puede causar enfermedades cardíacas en adultos.

Si bien los niveles en cualquier alimento pueden ser bajos, el efecto acumulativo del plomo – y otros metales pesados – en la dieta puede ser significativo”. Además, resalta, se ha encontrado que, para más del 70% de los niños en los Estados Unidos, la fuente dominante de exposición al plomo es la comida.

Aunque la contaminación del suelo y el agua es una fuente importante, el plomo también puede ingresar a los alimentos a través del procesamiento y el contacto con materiales que contienen el metal pesado, según señala la EDF

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