Desde que se dio a conocer que la Comisión Europea había retomado las conversaciones con el Gobierno de Tailandia para formalizar un tratado de libre comercio que quedó en suspenso tras un golpe de Estado en el país asiático, la industria conservera gallega ha sumado una preocupación más a las muchas que ya tiene. Tanto es así, que a través de la patronal del sector, Anfaco, emprendieron una ronda de contactos con las instituciones nacionales y comunitarias en busca de protección para su principal producto de una virtual alianza con el que es el primer productor mundial de conservas de atún.
Para conseguir proteger al sector, la patronal se ha marcado un claro objetivo, que las latas de pescado y marisco se consideren productos sensibles y queden al margen de dicho acuerdo comercial internacional, dado el perjuicio que podría tener en el tejido industrial una avalancha de conservas de atún tailandés sin aranceles.
Por otro lado, la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara aprobó por un amplio margen (55 votos a favor, 3 en contra y 1 abstención) el informe sobre el acuerdo de asociación entre Bruselas y Bangkok que recogía varias enmiendas presentadas por el eurodiputado gallego Francisco Millán para blindar las conservas de pescado comunitarias.
Mon destacó que el documento aprobado instaba a la Comisión Europea a estudiar cuidadosamente los efectos económicos, sociales y ambientales que podría traer cualquier acuerdo bilateral de libre comercio entre la Unión y Tailandia antes de su implementación.
Los eurodiputados de la Unión Europea manifestaron su preocupación con relación al tema, particularmente el gallego, quien exige que se clasifiquen los alimentos como productos sensibles para evitar el ingreso de latas de Tailandia al mercado comunitario sin aranceles. Si no se toman ciertas medidas específicas, dicho acuerdo, de ratificarse, podría afectar gravemente a Europa y en particular a Galicia.