Los fabricantes de latas de bebidas de EE. UU. lo tienen claro. Ya han anunciado que destinarán parte de sus recursos y su dinero con el fin de presionar a los legisladores estatales estadounidenses para que aprueben nuevas leyes de depósito de contenedores, como parte de un esfuerzo de la industria para impulsar las tasas de reciclaje de UBC.
Para Scott Breen, vicepresidente de sostenibilidad del Can Manufacturers Institute (CMI) «esto va a ser un gran impulso”. Y es que el nuevo objetivo de la industria para el reciclaje de latas de bebidas usadas (UBC) será el de alcanzar la nada despreciable cifra del 70% para 2030, en comparación con el 45% del pasado año, lo que generaría un beneficio cercano a los 900 millones de euros.
Además, Breen considera que deben ser los productores de latas de aluminio los que paguen las tarifas más bajas, y es que los UBC generan más ingresos por ventas de productos básicos para el sistema de reciclaje que el PET y el vidrio.
Precisamente para lograr dicho objetivo, el CMI se centrará en cuatro objetivos clave como son el impulso a programas de depósito, el aumento en el reciclaje doméstico también fuera del hogar, ayudar a los MRF a capturar más UBC y aumentar la conciencia del consumidor sobre el reciclaje de latas.
Los miembros de CMI son los proveedores de láminas de aluminio Constellium, Kaiser Aluminium, Novelis y Tri-Arrows Aluminium, y los fabricantes de latas de bebidas Ardagh Metal Packaging, Canpack, Crown Holdings y Envases. Impulsar la recolección de UBC proporcionará además una mayor oferta de metal para reciclar latas nuevas. En parte debido a las aleaciones utilizadas, el 93% de los UBC se reciclan nuevamente en latas de bebidas
Por otro lado, la mayor parte del dinero se destinaría a defender programas de depósito bien diseñados a fin de instituir un nuevo programa de depósitos lo que supondría un gran cambio en el statu quo. No obstante, algunas empresas de gestión de residuos se han opuesto a los esfuerzos por ampliar dichos programas de depósito porque al hacerlo desvía el aluminio y los plásticos valiosos de sus MRF. Ese fue el caso en el estado de Nueva York, donde las partes interesadas en el reciclaje en la acera lucharon contra un esfuerzo estatal para agregar nuevos tipos de bebidas al programa.