Silvia Ruiz dirige Conservas Catalina, la conservera fundada por su padre en 1999 en Santoña, Cantabria, junto con su marido, Adolfo Belaustegui. El negocio familiar, que comenzó con tres empleadas y un volumen reducido, se ha convertido en un referente de calidad, especialmente en anchoas, bonito del norte, mejillones en escabeche, boquerones y sardinillas. La marca ha recibido premios como Mejor Anchoa por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria (2014, 2015 y 2024) y Great Taste Awards durante más de una década.

La estrategia de la empresa se basa en la calidad artesanal, utilizando solo la captura de primavera, innovación en recetas (como la anchoa con mantequilla y café) y constante aprendizaje para mejorar. Conservas Catalina vende en El Corte Inglés, tiendas gourmet, hostelería y directamente desde su fábrica, empleando hoy a 34 personas.

Silvia destaca su gestión cercana y familiar, involucrándose en todas las áreas del negocio y procurando un trato justo con su plantilla. La expansión se ha logrado paso a paso, priorizando estabilidad sobre márgenes rápidos. En 2025, la facturación creció un 15%, alcanzando cerca de 2 millones de euros, con un EBITDA de unos 240.000 euros.

Respecto a la herencia familiar, su hija Paula sigue su propio camino profesional, mientras Alejandro se ha incorporado al proyecto hace un año. Silvia valora que el negocio sigue siendo un proyecto de familia, con un fuerte compromiso personal y artesanal, donde la dedicación es constante y no hay separación estricta entre vida personal y laboral.