Las zonas pesqueras de la FAO (Organización de la Alimentación y la Agricultura de la ONU) dividen los océanos en territorios, subzonas y divisiones que permiten identificar con precisión de dónde proviene el pescado y marisco. Esta clasificación es útil porque, aunque una conserva se procese en España, el producto puede capturarse en cualquier parte del mundo, incluso por buques españoles faenando fuera de aguas nacionales.

España está presente en tres grandes zonas FAO: la Zona 27, en el Atlántico nordeste; la Zona 37, en el Mediterráneo y mar Negro; y la Zona 34, en el Atlántico centro-oriental, donde se encuentran las Islas Canarias. Cada una se divide en subzonas y divisiones que permiten identificar con exactitud los caladeros, desde el Golfo de Vizcaya hasta la bahía de Cádiz o las costas gallegas.

Muchas conserveras no indican de forma explícita el origen del pescado o marisco, aunque algunas lo hacen a través de la numeración FAO en el envase. Por ejemplo, la División 27.8.c señala el Golfo de Vizcaya sur, y la División 27.9.a incluye la bahía de Cádiz y parte de Galicia, zonas especialmente relevantes para el marisco como el mejillón.

Saber interpretar estas zonas FAO nos permite distinguir entre productos españoles y de importación, aportando transparencia al consumidor. No significa que el pescado o marisco extranjero sea de peor calidad, pero sí aclara su procedencia real y ayuda a tomar decisiones informadas al comprar conservas o pescado congelado.