Con el surgimiento de nuevos aranceles sobre la hojalata en EEUU, tanto fabricantes como consumidores podrían estar experimentando algunas consecuencias como un incremento en los costos de producción así como un aumento en el precio final del producto. El desafío ahora es averiguar quién resulta ganador o perdedor de la última guerra comercial del acero.
Por su parte, Joe Biden, no está para nada dispuesto a aceptar los términos con los que el gobierno anterior llevaba a cabo su agenda política y externa. Por el contrario, él desea impulsar la industria nacional, así como los trabajos bien remunerados.
El pasado mes de agosto, el gobierno de Estados Unidos anunció que tomaría medidas para imponer tarifas a la hojalata producida en China, Canadá y Alemania. El motivo argumentado es que los productores de esos países no están fijando precios justos para sus productos. La hojalata es el tipo de acero utilizado en la mayoría de los productos enlatados que se ven en los pasillos de los supermercados.
Recientemente, los aranceles han generado una discusión en torno al aumento de los precios al consumidor para preservar las empresas nacionales y el empleo que éstas generan. Esto tiene un gran efecto en los fabricantes de latas, que surten a grandes marcas de comestibles. Por ejemplo, la Asociación de Marcas de Consumo explicó que cuando hay un incremento en el precio del material metalero, se ve reflejado en el coste de los alimentos no perecederos; especialmente para las personas con ingresos bajos. Aunque los fabricantes podrían absorber el costo sin pasarlo a los consumidores, actualmente no lo tienen tan presente. «Es sopa, son frijoles, es todo lo que la gente consume en latas, lo que en particular, tiene impactos más inmediatos en las personas de bajos ingresos que intentan comprar alimentos no perecederos para alimentar a sus familias», añadieron.
Recientemente, el gobierno de los Estados Unidos anunció una investigación para establecer si hay prácticas comerciales desleales en las que se involucran los exportadores de hojalata. China es el principal país afectado al recibir aranceles antidumping preliminares del 100 por ciento. Alemania y Canadá se encuentran entre los cuatro principales exportadores de hojalata a los Estados Unidos según la Asociación de Marcas de Consumo, junto con los Países Bajos y el Reino Unido.
Además, Cleveland Cliffs Inc., una compañía estadounidense de extracción mineral con molinos dispersos por el país, promovió a principios del 2021 el lanzamiento de una petición antidumping. Esto puso en marcha la acción de los Steelworkers, sindicato situado en Pittsburgh que representaba al millón y medio trabajadores a través de todo el país. La solicitud inicialmente proponía aranceles del 300%, dirigidos hacia los ocho países involucrados que venden productos por debajo de su costo real. Entre ellos se encontraban Holanda, Corea del Sur, Taiwán, Turquía y Reino Unido.
Pese a todo, decenas de legisladores han rechazado la propuesta al considerar que podría repercutir en el precio nacional de la hojalata. Esto provocaría que algunas compañías estatales no fueran competitivas frente a las empresas extranjeras, e incluso podrían verse abocadas a desaparecer por completo del sector.
Además, existe una lucha entre las grandes corporaciones y las pequeñas empresas que buscan defenderse del abastecimiento de acero. Por ejemplo, la petición podría incitar a Independent Can Company, una empresa familiar de cuarta generación con sede en Belcamp, Maryland, a cambiar su abastecimiento de acero, dice el propietario Rick Huether. Independent Can, que emplea a más de 400 trabajadores, ayuda a las marcas a crear sus propias latas personalizadas. La compañía ha fabricado latas de chocolate caliente Swiss Miss para Conagra Brands, y también ha trabajado con 1-800-Flowers, Collin Street Bakery y Ghirardelli.
La última novedad es que el Tribunal Comercial de Estados Unidos emitió una decisión preliminar a favor de Cleveland Cliffs, pero tendremos que esperar hasta enero para ver la decisión final. Podría suceder que se mantengan los mismos aranceles o sean modificados de alguna forma; cualquiera que sea el caso, alguien estará descontento con el resultado.