En España, el mejillón en conserva ha pasado de ser un clásico de aperitivo a un producto gourmet exclusivo: algunas latas de 4 a 8 ejemplares gigantes superan los 14-19 €, y las ediciones limitadas pueden costar aún más. En 2026, los mejillones de alta gama se han consolidado como uno de los artículos más selectos de la despensa española.

El precio está directamente relacionado con el calibre: menos piezas por lata significa mejillones más grandes y sabrosos. Procedentes de las bateas de las Rías Gallegas, se seleccionan a mano, se cuecen frescos, a veces se fríen ligeramente en aceite de oliva virgen y se marinan en escabeche artesanal de vinagre de vino, especias y laurel. El resultado es una textura tierna que se deshace en la boca y un sabor intenso que realza aperitivos y ensaladas.

Entre las referencias más codiciadas:

  • Ramón Franco – Mejillones Gigantes 4/6 o 6/8 piezas: precios entre 14,28 € y 19,39 €, con la lata más selecta alcanzando 19 €. La conservera coruñesa, activa desde 1961, es un referente de calidad.
  • Real Conservera Española – Mejillones fritos en escabeche gigantes 5/7 piezas: premiados internacionalmente, disponibles por 14-15 €, considerados entre los más deseados del mercado.
  • Felisa Gourmet – Mejillones Gigantes 4/6 piezas: ediciones muy limitadas que rondan los 15-18 €, destacando por delicadeza y matices.
  • Conservas Escuris Premium – 6/8 o 8/10 piezas: precios entre 9,42 € y 12-14 € en sus formatos más selectos.
  • Otras menciones: Serrats, La Chanca, Conservas de Cambados y Rosa Lafuente, destacadas por influencers y expertos como El Catalatas o Carlos Álvaro en rankings de 2025-2026.

En contraste, las latas industriales de marcas como Albo o Frinsa cuestan entre 2 y 6 € con 20-40 mejillones. La diferencia reside en la exclusividad: menos piezas significan ejemplares más grandes, seleccionados a mano y elaborados con recetas familiares.

Para los aficionados a las conservas, estos mejillones representan más que comida: son una experiencia gastronómica, ideales para regalar, cenas especiales o presumir en redes sociales. Como resumió un consumidor: «Pagué 15 € por 8 mejillones y no me arrepiento: se deshacen en la boca». En tiempos de inflación, el lujo accesible se sirve en lata.