Las cestas de Navidad que las empresas repartirán este año entre sus trabajadores llegan marcadas por el encarecimiento general de los precios, con un IPC que acumula una subida del 3,74 % hasta noviembre, al menos en España. La perspectiva internacional, sacudida por los diferentes conflictos bélicos y arancelarios no mejora los escenarios económicos en otros países, donde el bolsillo se ve amenazado y la cesta de la compra sube y sube. Este contexto está impulsando cambios claros en el contenido de los lotes, donde los productos en lata ganan protagonismo frente a otros artículos tradicionales.
Menos alcohol y más latas que se convierten en una alternativa valorada por su precio más estable, larga vida útil y variedad, convirtiéndose en uno de los elementos estrella de las cestas navideñas de este año.
La variedad de latas es inmensa. En las cestas aparecen los grandes productos gourmet como mejillones, berberechos o almejas en escabeche, ventresca o bonito del norte en aceite de oliva, sardinas premium y conservas artesanas o patés y cremas de pescado.
En cuanto las especialidades vegetales no faltan las latas de espárragos blancos y verdes, los pimientos del piquillo asados, las alcachofas o corazones de alcachofa y las setas y hongos seleccionados.
En las cestas de navidad es más extraño encontrar quizá latas de fabada, callos o lentejas, pero sí es posible encontrar un cocido o una carrillada gourmet, así como cremas y platos especiales. También pueden aparecer aceitunas y latas de encurtidas o salsas, siempre en su versión premium o una variedad especial. No es extraño tampoco encontrar en los regalos navideños latas de bebidas espumosas, cócteles y bebidas listas para consumir (RTD), vinos y algunos cavas. En el apartado postres no puede faltar la tradicional lata de fruta en almíbar o los más novedosos postres enlatados, para abrir y consumir sin esperas.













