La administración Trump presentó “Project Vault”, una iniciativa público-privada que busca acumular minerales considerados críticos por el U.S. Geological Survey (USGS), incluyendo tierras raras, litio, uranio, cobre y aluminio, esenciales para la seguridad nacional, estabilidad económica e infraestructura tecnológica.
El proyecto contará con 10.000 millones de dólares en préstamos del U.S. Export-Import Bank, con 2.000 millones aportados por capital privado, y apunta a asegurar un suministro resiliente de estos minerales para industrias clave como automotriz, defensa, electrónica, robótica, semiconductores y energía.
Equipos de empresas como GE Vernova, Western Digital, Boeing y General Motors han mostrado interés en participar. Según John Jovanovic, presidente del EXIM Bank, los minerales serán almacenados en instalaciones de EE. UU. y podrán usarse para financiar proyectos industriales hasta su puesta en operación comercial.
La medida forma parte de la estrategia de Trump para fortalecer la cadena de suministro occidental y reducir la dependencia de China, especialmente en el refinado de minerales críticos. Como parte de esta política, el gobierno estadounidense ha adquirido participaciones en compañías mineras como MP Materials, USA Rare Earth, Lithium Americas y Trilogy Metals, combinando inversiones directas, seguros de riesgo soberano y acuerdos de suministro.
Doug Burgum, secretario del Interior, explicó que estas tres acciones —reserva estratégica, seguro de riesgo soberano y participación accionaria— buscan garantizar la seguridad de la inversión y la competitividad de EE. UU. en minerales estratégicos frente a competidores estatales extranjeros.











