Del 6 al 18 de noviembre de 2022, la ciudad egipcia de Sharm el Sheij acogió la COP27, la vigésimo séptima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Líderes políticos de todo el mundo se reunieron en la ciudad egipcia para buscar soluciones y tomar medidas de adaptación a la crisis climática especialmente tras las cada vez más frecuentes olas de calor, inundaciones e incendios forestales, registradas en los últimos años.

Precisamente, la guerra de Ucrania ha evidenciado que la dependencia de los combustibles fósiles tiene consecuencias más allá de las climáticas y medioambientales, y ha puesto de manifiesto las ventajas de que los países puedan disponer de sus propias fuentes de energía limpias y renovables, por lo que resulta urgente agilizar la transición hacia un mundo descarbonizado.

Además, la crisis de suministros y la inflación que han derivado del conflicto han supuesto además un revés en los objetivos de reducción de emisiones. Para algunos países y regiones que no tienen la capacidad de acelerar su transición hacia las energías renovables, será necesario dar un paso atrás y volver a depender de fuentes de energía contaminantes, como el carbón.

Desde Naciones Unidas alertan de la necesidad de un Plan de Acción para alcanzar en los próximos cinco años los objetivos de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos. Actualmente, la mitad de los países del mundo carecen de este tipo de sistemas. Y es que los efectos del cambio climático se intensifican en el marco de los ocho años más cálidos de los que se tiene constancia.

En 2021, las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) volvieron a alcanzar niveles sin precedentes. El aumento anual de la concentración de metano fue el más alto jamás registrado. Según los datos de las principales estaciones de monitoreo, los niveles atmosféricos de los tres gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2022. Estos retos deben ser una oportunidad para que las empresas actúen evidenciando las ventajas de que los países puedan disponer de sus propias fuentes de energía limpias y renovables.