La mezcla de aluminio y plástico es difícil de reciclar y extremadamente duradera. Casi 500 años es lo que tarda en descomponerse cada una de ellas. Las cápsulas utilizadas en las máquinas de café son precisamente las que peores consecuencias trae para el medio ambiente cuando se trata de daños a largo plazo, frente a las latas de aluminio o el plástico que pueden tardar en descomponerse de ochenta a cien años.

Un estudio reciente revela que 29.000 cápsulas de café terminan en los basureros cada mes, casi 350.000 al año. Alrededor de 39.000 cápsulas se producen cada minuto a nivel mundial y hasta 29.000 de estas terminan en basureros, esto se debe a que generalmente están hechas de aluminio recubierto con plástico que es difícil de separar antes de ser reciclado.

Una de las razones clave por las que persisten tanto tiempo es que son fuertes. Están diseñadas para soportar las altas presiones del proceso de elaboración del café. Pero existe una alternativa que muchos consumidores desconocen, se trata de las cápsulas compostables que pueden descomponerse en menos de dos meses.