El gobierno brasileño decidió gravar las importaciones de laminados de aluminio, que son los que se fabrican en China. Una medida histórica con el que el gobierno carioca pretende asegurar la competitividad de la industria nacional.


En concreto, el Comité Ejecutivo de Gestión de la Cámara de Comercio Exterior (Gecex), del Ministerio de Economía, concluyó dicha investigación para aclarar la existencia de subsidios accionables en las exportaciones a Brasil de laminados de aluminio (placas y láminas) originarios de China, con la decisión de aplicar medidas compensatorias definitivas, incidentes sobre las importaciones chinas de estos productos.


La medida, publicada el pasado mes de diciembre, tendrá una vigencia de hasta cinco años y se aplicará en forma de tasa ad valorem, fijada en porcentaje de 14.88% y 14.93% a aplicarse sobre el valor en aduana del producto, más el valor de la importación, a partir del 1 de abril de 2023. Precisamente, para la Asociación Brasileña de Aluminio (ABAL), la decisión asegura la competitividad de la industria nacional, lo que demuestra resiliencia en la búsqueda de soluciones para superar los desafíos e invierte continuamente en la reanudación y expansión de la capacidad de producción, entre otras mejoras. «El resultado de la investigación trae alivio y satisfacción a la industria. No nos oponemos a las importaciones, siempre y cuando se produzcan en un entorno de comercio internacional justo y equilibrado», señaló Janaina Donas, directora ejecutiva de ABAL.


Según el directivo, la adopción de instrumentos de defensa comercial es una acción legítima, reconocida por la Organización Mundial del Comercio (OMC), y fundamental para la corrección de desequilibrios causados por prácticas desleales.


«Continuamos avanzando en la lucha contra los cuellos de botella para la competitividad de nuestro sector y el fortalecimiento de nuestras ventajas comparativas. Pero es necesario que los esfuerzos de la industria vayan acompañados de políticas que aseguren la seguridad jurídica para las inversiones en el país, especialmente cuando hay valor agregado y cuando tenemos todas las condiciones para competir en igualdad de condiciones en el mercado internacional», agregó.

Tras la queja presentada por ABAL, la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Economía decidió abrir una investigación sobre la venta de los productos laminados de aluminio chinés enviados para estas latitudes.


La demanda incluía documentos probatorios sobre las pruebas encontradas de subsidios en una serie de programas otorgados por el Gobierno de China a las exportaciones de estos productos. Durante 18 meses, se analizó toda la información que presentaron las partes interesadas, incluyendo las empresas y el gobierno. Además se hicieron controles in situ en la industria nacional.


Tras la investigación, GECEX llevó a cabo las siguientes conclusiones. Reconoció la existencia de subsidios recurribles otorgados por el Gobierno de China en seis de los siete programas analizados; encontró daño a la rama de producción nacional; confirmó que nunca fue necesario importar estos productos debido a la capacidad de nuestros científicos.


La incursión del país asiático en el mercado del aluminio fue objeto de preocupación mundial. Como Brasil, otros países tomaron medidas de defensa para protegerse ante estas importaciones chinas. Un total de 28 acciones fueron realizadas por Estados Unidos, Argentina, México, la India y Turquía contra las exportaciones del segmento laminados de aluminio, la cual es objeto de esta investigación (16 derechos antidumping y 3 medidas compensatorias).