Un joven británico de 13 años, Ryan Hulance, ha conseguido reunir cerca de 20.000 dólares, destinados íntegramente a organizaciones benéficas, tras completar un proyecto de reciclaje basado en la recogida de un millón de latas de aluminio.
Durante tres años, Ryan fue acumulando latas de bebidas de forma constante con el objetivo de facilitar su reciclaje. Al principio, reunía varias decenas o cientos de latas cada semana y las almacenaba en su casa. Con el tiempo, sus padres comenzaron a ayudarle, aplastando los envases con el coche para reducir su volumen antes de que Ryan los empaquetara y los llevara a empresas de reciclaje de metales. En el Reino Unido, este tipo de compañías pagan aproximadamente entre 10 y 50 céntimos por cada medio kilo de aluminio.
El proyecto despertó tanto interés que la familia recibió la donación de una trituradora industrial. Este equipo les facilitó el trabajo y ayudó a optimizar el almacenamiento de las latas, lo que permitió incrementar de forma notable el volumen de material que podían procesar.
Una vez tratado el material, las latas fueron entregadas a puntos de reciclaje, generando ingresos vinculados al valor del aluminio recuperado. Esa recaudación fue destinada por completo a distintas causas solidarias, sin que Ryan conservara ninguna parte del beneficio.
El proyecto ha puesto de relieve el potencial económico del reciclaje de latas de aluminio, así como su papel dentro de la economía circular, al convertir residuos en recursos con impacto social directo.











