La asociación European Aluminium ha instado a la Unión Europea a ampliar las sanciones contra Rusia mediante la prohibición de las importaciones indirectas de aluminio ruso, con el objetivo de eliminar la competencia desleal que, según el sector, sigue afectando a los productores europeos.
Aunque la UE ya ha prohibido las importaciones directas de aluminio ruso, la organización advierte de que el metal primario procedente de Rusia continúa llegando al mercado comunitario tras ser transformado en terceros países. Este mecanismo permite que el aluminio ruso sea exportado a países como Turquía, donde se convierte en productos semielaborados o terminados que posteriormente se comercializan en la UE como mercancías de origen local.
Según European Aluminium, esta situación reduce la eficacia del régimen de sanciones europeo, mantiene una importante fuente de ingresos para Rusia, cuyas exportaciones de aluminio generaron cerca de 10.000 millones de dólares en 2025, y perjudica a los fabricantes europeos que han dejado de utilizar aluminio ruso en sus cadenas de suministro.
La organización solicita que el próximo paquete de sanciones de la UE incluya una prohibición específica y aplicable sobre el aluminio ruso transformado en terceros países. Para garantizar su eficacia, propone varias medidas de control:
- Declaración obligatoria del primer y segundo país de fundición, así como del último país de colada del aluminio.
- Controles aduaneros específicos sobre importaciones procedentes de países considerados de alto riesgo.
- Seguimiento de los flujos comerciales desde países que incrementen sus compras de aluminio ruso.
- Vigilancia especial sobre productos semielaborados como tochos, perfiles extruidos y otros derivados del aluminio.
European Aluminium identifica a Turquía como uno de los principales puntos de entrada potencial del aluminio ruso al mercado europeo.
En 2025, Rusia suministró aproximadamente el 20 % de las importaciones turcas de aluminio primario, convirtiéndose en su segundo mayor proveedor. Estas ventas aumentaron un 5 % respecto al año anterior y generaron más de 800 millones de euros en ingresos para Rusia.
Al mismo tiempo, Turquía es el mayor proveedor extracomunitario de perfiles de aluminio para la UE, concentrando alrededor del 55 % de las importaciones europeas de estos productos, ampliamente utilizados en los sectores de la construcción, la automoción y la industria.
La asociación advierte de que este flujo comercial permite importar aluminio ruso a Turquía, transformarlo en perfiles y exportarlo posteriormente a Europa como producto de origen turco, mientras el productor ruso ya ha obtenido el beneficio económico de la venta.
European Aluminium sostiene que existen indicios de competencia desleal basados en los precios de mercado.
Durante 2025, los tochos de aluminio rusos utilizados para fabricar perfiles se vendieron en Turquía con un precio aproximadamente un 11 % inferior al de las importaciones equivalentes en la UE.
Asimismo, los perfiles turcos comercializados en el mercado europeo registraron precios inferiores a la media de las importaciones comunitarias: un 23 % menos en barras y varillas, un 7 % menos en perfiles huecos y un 4 % menos en perfiles macizos.
Según la organización, esta situación ejerce una presión competitiva significativa sobre los fabricantes europeos que han sustituido el aluminio ruso por otras fuentes de suministro.
European Aluminium considera que mantener esta vía de acceso indirecta al aluminio ruso podría debilitar la base industrial europea en un momento en el que la autonomía estratégica en materias primas resulta esencial para sectores como la defensa, las tecnologías limpias y la resiliencia industrial.
Además, advierte de que una posible prolongación de la inestabilidad en la región del Golfo, uno de los principales proveedores mundiales de aluminio, podría impulsar a países como Turquía a incrementar aún más sus compras de aluminio ruso. En 2025, alrededor del 42 % de las importaciones turcas de lingotes de aluminio procedieron de países del Golfo, por lo que cualquier alteración en ese suministro podría reforzar la dependencia del metal ruso.












