Entrevistas

Información Técnica

Entrevista a Paulo Sousa: “La buena noticia es que el envase metálico está para quedarse; el reto es que siga fabricándose en Europa”

Paulo Sousa, CEO de Colep Packaging y presidente de Metal Packaging Europe

Colep Packaging opera en diferentes segmentos del mercado de envases metálicos. ¿Cómo identifica la compañía las oportunidades de crecimiento y qué mercados considera más prometedores?

Colep Packaging opera en dos sustratos: aluminio y hojalata. Dentro de ellos, estamos enfocados en aerosoles y en el segmento de general line. Nuestro foco  está en consolidar nuestra posición en estos mercados en los que contamos con mayor experiencia y presencia. Son mercados maduros y estables. No esperamos crecimientos fuertes; pensamos que evolucionarán aproximadamente al ritmo de la economía. Sin embargo, siguen estando fragmentados desde el punto de vista del suministro, lo que genera oportunidades de consolidación.

Además, nuestros clientes se están concentrando y necesitan proveedores capaces de ofrecer un suministro más amplio. Lo que intentamos hacer en Europa es precisamente eso: ofrecer suministro para varios mercados y geografías, cubriendo Europa de una manera global y proporcionando un servicio más homogéneo en estos dos grandes segmentos.

¿El acceso a materiales reciclados y la disponibilidad de materias primas siguen siendo algunos de los principales retos? ¿Cómo está afrontando la industria esta situación?

Es una de las situaciones más difíciles en este momento. La situación de las guerras comerciales y los aranceles está provocando una alteración significativa del mercado, tanto en la disponibilidad de materias primas como en el acceso a ellas a precios económicamente viables.

En cuanto al reciclado, todavía es un mercado relativamente reducido y el suministro de material reciclado sigue siendo más caro que la utilización de material virgen. La industria tendrá que crecer para incorporar esos productos que, en teoría, forman parte de una economía circular. Ahora bien, el metal ya es circular desde hace 100 años: reciclamos acero y aluminio en cantidades enormes y por eso, somos campeones del reciclaje dentro de los envases.

¿Cómo está trabajando Colep Packaging para aumentar la sostenibilidad de sus productos y procesos?

Estamos trabajando principalmente sobre dos grandes elementos. Tenemos un reto interno que resumimos en una idea: “Making Life Easier”, hacer la vida más fácil.

Por un lado, queremos hacer más fácil la vida del consumidor, tanto industrial como particular, desarrollando productos cuya utilización sea más sencilla. Y, por otro, trabajamos en todo el proceso de fabricación para conseguir ahorros y eficiencias.

Creemos que la sostenibilidad está íntimamente conectada con la sostenibilidad económica. Una no puede existir sin la otra. Por eso, nuestros desarrollos están muy enfocados a reducir espesores, buscar alternativas de materias primas, reducir mermas y utilizar equipos más eficientes.

Por ejemplo, el último equipo que hemos incorporado a una de nuestras plantas tiene un consumo energético de aproximadamente el 33% respecto a un equipo convencional que teníamos anteriormente. La reducción del consumo energético es, por tanto, una parte muy importante de lo que estamos haciendo.

¿Han realizado otras inversiones para mejorar no solo la sostenibilidad, sino también la productividad de Colep Packaging?

Sí. Llevamos aproximadamente cuatro años realizando inversiones significativas en el negocio tradicional.

Una parte importante se ha destinado a cambiar equipos para poder reducir el espesor y, por tanto, el peso de los envases. También hemos realizado modificaciones en los flujos de producción para conseguir una operación más eficiente, reducir etapas y aumentar la productividad.

Además, hemos invertido en una nueva línea de montaje de aerosoles dentro de un proyecto del Plan de Recuperación y Resiliencia en Portugal, tenía como objetivo principal reducir significativamente el consumo energético. Esta línea incorpora motores, paneles solares y otras soluciones que nos permiten reducir el consumo energético aproximadamente un 66%.

También estamos invirtiendo tanto en aluminio como en hojalata en digitalización e impresión digital. Esto nos permite producir determinados formatos de manera más eficiente y aportar nuevas funcionalidades al mercado.

Por tanto, estamos trabajando en tres grandes líneas: reducción de espesores y optimización de equipos; equipos más eficientes desde el punto de vista energético; y digitalización, que aporta valor al marketing.

Como presidente de Metal Packaging Europe, ¿cuáles considera que son actualmente los principales retos a los que se enfrenta la industria europea?

Creo que la asociación ha evolucionado de una manera muy positiva durante los últimos años. Tenemos más representatividad a nivel europeo, una mayor implicación de los asociados y una participación más activa en las tareas que tenemos que desarrollar.

En este momento, tanto la Comisión Europea como el legislador y el Parlamento Europeo reconocen el papel y la aportación de la asociación.

Ahora bien, si hablamos de los retos de la industria europea, el principal problema es que la industria europea se ha quedado parada durante muchos años. Se utilizó mucho la fabricación fuera de Europa como sustitución de la manufactura europea y, como consecuencia, tenemos industrias envejecidas en algunos ámbitos.

No creo que esto ocurra tanto en el metal packaging, porque varios actores de la industria europea han seguido invirtiendo y contamos con algunas de las últimas líneas y tecnologías disponibles.

Sin embargo, sí existe un problema en otros eslabones de la cadena, especialmente en la producción de materias primas y en otros segmentos industriales.

Hay varios factores detrás de esta pérdida de competitividad: los costes energéticos, los costes laborales, la burocracia y todos los costes de contexto asociados a operar en la Unión Europea.

Europa tiene una necesidad urgente de hacer una revolución industrial, pero no estamos consiguiendo avanzar a la velocidad necesaria. Somos demasiado lentos, dependemos demasiado de acuerdos políticos y tenemos demasiadas dependencias externas.

¿Qué avances concretos está reclamando la industria para recuperar competitividad?

Todos los sectores industriales están trabajando en ello. En los encuentros europeos participan sectores tan diferentes como el químico, el acero, el textil o el automóvil, y existen planes específicos para cada uno. Además, con el desarrollo de la industria de defensa, el acero y el aluminio están adquiriendo una importancia todavía mayor.

El problema es que muchas veces se están tomando medidas aisladas. No existe todavía un plan completamente estructurado para toda la industria europea.

Además, desde fuera de Europa las decisiones se están tomando mucho más rápido. Estados Unidos y Asia tienen una mayor capacidad de reacción que Europa. Para mí, el gran problema es precisamente esa capacidad de reacción: todo tarda demasiado y Europa no tiene una verdadera agenda industrial global.

¿Qué puede hacer la industria? Puede aportar información y conocimiento para ayudar a los decision makers y policymakers a tomar mejores decisiones. Eso es precisamente lo que estamos intentando hacer.

La nueva regulación europea de envases y residuos plantea cambios importantes. ¿Qué oportunidades y desafíos representa para los fabricantes de envases metálicos?

Creo que una regulación de este tipo era necesaria para aportar una mayor homogeneidad en toda la Unión Europea. Por eso se pasó de una directiva a un reglamento, que permite una implementación más rápida y reduce la dependencia de la interpretación de cada país. En ese sentido, me parece positivo.

También plantea retos, porque se elaboró en un momento en el que la sostenibilidad tenía un peso enorme, aunque siempre debería estar conectada con la dimensión económica.

Para la industria metálica, uno de los grandes retos es que el aluminio y la hojalata no hayan sido tratados como materiales permanentes. De alguna manera, se ha empujado al metal a ser considerado peor que otros materiales cuando ya contamos con una industria circular plenamente desarrollada.

Por tanto, los criterios de clasificación de los materiales y sustratos utilizados en los envases son fundamentales. Ese es uno de los grandes retos que tenemos.

Al mismo tiempo, existen grandes oportunidades. El metal tiene un nivel de reciclabilidad muy elevado y puede reutilizarse varias veces. Incluso en determinados modelos de reutilización de envases, el metal puede tener mucho sentido frente a otros materiales.

¿Qué papel cree que puede jugar el envase metálico frente a otros formatos, especialmente en alimentación?

La industria alimentaria está sufriendo mucho la competencia de los envases multicapa, que en ocasiones se presentan como más eficientes desde el punto de vista de la sostenibilidad, aunque en realidad no necesariamente lo son.

El reciclaje de un envase multicapa puede ser prácticamente inexistente y, por tanto, no contribuye de la misma manera a una economía circular.

Tenemos que trabajar, y espero que también la legislación sobre Green Claims ayude a hacerlo, para comunicar claramente las ventajas del envase metálico frente a otras alternativas.

Hay una percepción entre los consumidores que tenemos que cambiar. Por ejemplo, algunos consumidores piensan que todo lo que depositan en el contenedor amarillo acaba siendo reciclado. No es así. En el caso del metal, el porcentaje que se recupera y recicla es muy elevado, mientras que en otros materiales la situación es diferente.

Tenemos que conseguir que el consumidor disponga de información más sencilla y clara para poder tomar mejores decisiones.

Aquí veo dos grandes oportunidades. Por un lado, en determinados tipos de envases en los que el metal todavía no está tan presente, especialmente en modelos de reutilización. Y, por otro, en trasladar todo el conocimiento científico que tenemos a un discurso que el consumidor pueda entender fácilmente.

Tenemos que conseguir explicar que, en determinadas aplicaciones, elegir un envase metálico puede ser una mejor opción que elegir otros tipos de envases.

¿Cómo cree que evolucionará el mercado europeo de envases metálicos durante los próximos cinco años?

Si conseguimos que los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, EPR, respeten las características de los materiales y los costes efectivos de reciclaje, y si conseguimos que se reconozca la permanencia y circularidad del metal, creo que tendremos una oportunidad importante.

Además, las nuevas regulaciones probablemente reducirán de forma significativa la utilización de plásticos de base fósil. Eso puede implicar un incremento del precio de los plásticos utilizados en envases y, en ese escenario, el metal tendrá una propuesta de valor mucho más fuerte.

Veo oportunidades de crecimiento tanto en bebidas como en otros segmentos. En bebidas, por ejemplo, estamos intentando avanzar hacia un modelo can to can, en el que los envases puedan volver a convertirse en nuevos envases.

Técnicamente es posible, especialmente en el aluminio, y también tenemos un sistema de reciclaje muy desarrollado en el acero. Hay países en los que todavía existe margen para aumentar significativamente las tasas de reciclaje.

Por tanto, sí veo oportunidades de crecimiento. Pero también hay riesgos si no conseguimos que todo esto sea reconocido adecuadamente.

Actualmente, en buena parte de Europa, los sistemas EPR y las tasas que se pagan por el reciclaje hacen que el metal esté pagando más de lo que realmente cuesta recogerlo y enviarlo a reciclar. De alguna manera, el metal está subsidiando a otros materiales.

Eso tiene que cambiar. Esperamos que la nueva legislación permita crear un verdadero level playing field, armonizando los sistemas y reconociendo que los diferentes materiales tienen características distintas y, por tanto, necesitan soluciones diferentes.

Creo que estamos avanzando en esa dirección. La industria está haciendo un trabajo importante de advocacy legislativo y creo que estamos siendo bastante éticos y honestos durante todo este proceso.

Desde su experiencia como CEO y presidente, ¿qué cualidades considera esenciales para liderar una empresa industrial en un entorno tan cambiante?

Creo que lo más importante que puede hacer un líder es elegir bien a las personas con las que trabaja y darles una dirección clara.

Hay que tener una visión definida, ser muy ético y transparente y decir siempre la verdad. Después hay que construir un equipo alineado con esa visión, que pueda transmitirla y hacer que las cosas sucedan.

Creo que en Metal Packaging Europe hemos conseguido reforzar mucho el equipo y alinearlo con lo que queremos hacer. Al principio también trabajamos en el alineamiento de todos los socios para definir hacia dónde queríamos ir. Tomamos algunas decisiones importantes, por ejemplo, reforzar nuestra actividad de advocacy y entrar en cuestiones de comercio.

Cuando la dirección y los objetivos están claros, las cosas empiezan a funcionar mejor.

En Colep Packaging ocurre algo parecido. La industria de los envases metálicos está continuamente cambiando. La competencia y la historia de una empresa ya no son suficientes.

Además, tenemos un reto importante relacionado con el conocimiento. Hay profesionales con 35 o 40 años de experiencia que se están jubilando y no podemos permitir que ese conocimiento se pierda. Tenemos que encontrar nuevas formas de transferir ese conocimiento.

Como líder de Colep Packaging, mi responsabilidad es dar una visión muy clara. Tenemos que ser éticos y transparentes en nuestra forma de trabajar y elegir a las personas adecuadas.

A medida que se asciende en una organización, se está más alejado del día a día. ¿Cómo cambia eso la manera de liderar?

Cuando pasas de estar en el terreno a ocupar posiciones de mayor responsabilidad, tienes mucha menos influencia directa sobre lo que ocurre cada día.

Por eso necesitas tener una confianza muy fuerte en las personas, acompañada de una visión muy clara sobre hacia dónde quieres ir.

Lo que espero de mis equipos es que puedan decir: “Tengo estas opciones, estos son los pros y los contras, y voy a elegir esta porque creo que es la mejor para la empresa”.

Creo que nadie dentro de una organización toma conscientemente una decisión que sabe que es peor para la empresa. Cada persona toma la decisión que considera mejor con la información que tiene.

Por eso, mi responsabilidad es dar una dirección muy clara para que puedan tomar las mejores decisiones y alcanzar los objetivos que queremos conseguir.

Yo no puedo decidir qué va a hacer una persona en una línea de producción hoy porque no estoy allí, ni puedo decidir qué hará mañana un comercial con un cliente porque tampoco estoy allí. Pero si las personas saben dónde queremos ir y cuál es la dirección de la empresa, pueden tomar mejores decisiones.

¿Qué aprendizajes de su trayectoria profesional han influido más en su forma actual de tomar decisiones y afrontar retos?

Hay varias cosas que me han acompañado durante mucho tiempo.

Una viene de mi padre, que decía que la venta es un 95% transpiración y un 5% inspiración. Al contrario de lo que mucha gente piensa, no todo depende de estar inspirado o de tener talento. Hay que trabajar muchísimo.

Puedes tener talento, pero detrás siempre hay mucho trabajo. Las cosas no suceden por casualidad. Esa es la primera lección.

La segunda es que durante toda mi trayectoria he apostado por la ética y la transparencia. Hasta ahora me ha funcionado y sigo creyendo que es el camino correcto.

Y la tercera es que solos no conseguimos hacer nada. El trabajo es un trabajo de equipo. Tenemos que conseguir que las personas se impliquen y trabajar juntos.

Finalmente, creo que muchas veces es mejor una mala decisión que no tomar ninguna decisión.

A veces queremos tener demasiada información antes de decidir y nos escudamos en la falta de información para retrasar la decisión. Pero en la vida y en los negocios siempre existe un determinado nivel de riesgo y nunca vamos a tener toda la información.

Siempre vamos a tomar decisiones con menos información de la que nos gustaría para tener una certeza absoluta. Pero las certezas absolutas no existen.

¿Hay algún aspecto que considere especialmente importante y que no hayamos abordado?

Creo que el comercio y la política industrial son críticos para el futuro, especialmente en la industria del acero. En aluminio, ahora mismo no lo veo con la misma intensidad, pero tenemos que mantenernos atentos.

La industria también está empezando a ser más consciente de que necesitamos unirnos más. Somos competencia en el mercado, pero también tenemos que colaborar porque existe una competencia exterior que puede ser demasiado fuerte.

La buena noticia es que el envase metálico está aquí para quedarse. Los consumidores van a seguir teniendo envases metálicos de muy buena calidad en sus hogares durante los próximos años.

La mala noticia, si no hacemos bien nuestro trabajo, es que esos envases metálicos podrían no fabricarse en Europa.

Y ese es el verdadero riesgo.

Tenemos que trabajar tanto para poner en valor los beneficios del envase metálico como para poner en valor los beneficios de fabricarlo en Europa.

Si fabricamos en Europa, estamos generando valor y riqueza para Europa. Si los productos simplemente se consumen en Europa, pero se fabrican fuera, estamos destruyendo una parte importante de la riqueza europea.

Ese es el riesgo de las actuales políticas comerciales y de industrialización si no conseguimos implementarlas con suficiente rapidez.

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *