La Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR, por sus siglas en inglés) continúa ganando terreno en Estados Unidos. En 2025, Maryland y Washington se convirtieron en los dos nuevos estados en aprobar leyes estatales de EPR para envases, consolidando la expansión de este modelo que traslada a los productores la financiación y gestión del reciclaje.
Además, Hawái y Rhode Island aprobaron proyectos de ley para analizar la viabilidad del EPR, mientras que Massachusetts avanzó con una recomendación oficial para realizar una evaluación de necesidades, sumándose a otros estados que ya trabajan sobre estudios previamente encargados.
El crecimiento del sistema también se refleja en la participación empresarial. A fecha de 28 de noviembre de 2025, la Circular Action Alliance (CAA) contabilizaba 3.386 cuentas nacionales de productores registradas, un dato que evidencia la creciente implicación de la industria.
En Oregón, uno de los estados pioneros, el programa de EPR para envases ha destinado 2,1 millones de dólares a comunidades locales para programas de lucha contra la contaminación del reciclaje. Dentro de este marco, se han clasificado ya más de 1.200 muestras en el centro de auditoría creado por la Plastic Pollution and Recycling Modernization Act.
Sin embargo, el avance del EPR no está exento de resistencia. En Nueva York, 106 empresas y organizaciones se registraron para oponerse a la Packaging Reduction and Recycling Infrastructure Act, frente a solo 24 entidades que la apoyaron, lo que impidió que la ley saliera adelante por segundo año consecutivo.
En sostenibilidad, los consumidores y las empresas mostraron un creciente compromiso: 77 % de los encuestados por McKinsey consideró la reciclabilidad como un factor “muy importante” o “extremadamente importante” al evaluar la sostenibilidad del envase, por delante del contenido reciclado, compostabilidad, reutilización y volumen de material. Por su parte, PepsiCo anunció que busca que 97 % de su portafolio de envases primarios y secundarios en mercados clave sea reutilizable, reciclable o compostable para 2030, ajustando la meta original de 100 % para 2025.












