Las latas continúan demostrando su elevada posición como uno de los formatos de envase para bebidas más reciclados, gracias a su capacidad para reincorporarse al ciclo productivo una y otra vez sin perder calidad. Así lo destaca The Can Makers a partir de datos de consumo y reciclaje correspondientes al mercado británico.
Según la organización, el 84% de los consumidores del Reino Unido considera que las latas son el formato de envase más fácil de reciclar, mientras que un 65% las identifica como la opción de packaging más circular disponible.
De acuerdo con datos de Alupro, el 81% de las latas de bebidas se recicla actualmente en Reino Unido. Además, el material puede reciclarse repetidamente sin pérdida de calidad, lo que permite que una lata utilizada vuelva a convertirse en una nueva lata en un periodo que puede ser de tan solo 60 días.
Una de las principales ventajas del reciclaje de las latas es la posibilidad de mantener sus materiales dentro de la economía circular. Frente a la producción de nuevos materiales a partir de recursos vírgenes, el reciclaje requiere considerablemente menos energía, contribuyendo a reducir el impacto ambiental asociado a la fabricación de nuevos envases.
Esta capacidad de recuperación adquiere especial relevancia por la elevada penetración de las bebidas en lata entre los consumidores británicos. Más del 90% de los consumidores del Reino Unido compró alguna bebida en lata durante el último año, según los datos difundidos por The Can Makers.
Cada envase que se recupera y recicla permite, por tanto, conservar el material y utilizarlo como materia prima para fabricar nuevos productos.
El modelo de reciclaje de las latas permite que el material pueda mantenerse en circulación durante sucesivos ciclos de fabricación. Una vez recuperada, una lata puede volver a incorporarse al proceso productivo y terminar nuevamente en los lineales como un nuevo envase.
Para The Can Makers, esta característica convierte a las latas en una solución especialmente alineada con los principios de la economía circular, al combinar una elevada tasa de reciclaje con la posibilidad de reutilizar el material sin degradar sus prestaciones.
La organización destaca así el papel que consumidores, sistemas de recogida, recicladores y fabricantes desempeñan conjuntamente para mantener el material en circulación. El objetivo es que cada lata reciclada contribuya a fabricar la siguiente con un menor impacto ambiental, demostrando el potencial del envase metálico como alternativa circular para el mercado de bebidas.












