EL MUNDO DE LA LATA   

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Luis Pasteur


 

Nació en Dôle, Francia en 1822.  Su infancia transcurrió entre pieles de animales ya que su padre, que había sido soldado en el ejército de Napoleón, había montado un taller de curtidos cuando pasó a la vida civil. Puede que sus contactos con los productos químicos que su progenitor usaba durante el trabajo despertaran en él una vocación temprana por la química y sus campos afines, aunque  Pasteur estaba llamado a lograr la fama en otro terreno, el de la medicina aunque no fuese medico.

Pronto demostró ser un joven emprendedor y polifacético. Estudió en el Colegio de Arbois y en él desarrolló un interés especial por la instrucción a los demás y enseguida llegó a ser monitor y profesor auxiliar antes de cumplir los 20 años. Simultáneamente se dio a la pintura, dibujó paisajes y retratos, aunque no destacó en esta faceta. Desde muchacho hizo realidad el lema de su vida: “Trabajar, siempre trabajar”.

Su padre lo envió a la Escuela Normal de París donde conoció al químico  Dumas  que le influenció  decisivamente. Con rapidez se sumergió en un mundo de microscopios, “vidrios de reloj”, matraces y cristales diminutos.  Retomó los experimentos que 100 años antes había iniciado Spallanzani sobre el mundo de los microbios y trató de llegar al fondo de la cuestión de porqué las sustancias orgánicas se descomponían ó fermentaban. Descubrió que la causa  estaba en la acción de los microbios que se encontraban en suspensión en el aire.

Este hallazgo le hizo enfrentarse con parte del mundo científico del momento, en especial con el profesor Pouchet que defendía la teoría de que la fermentación se producía por generación espontánea de gérmenes en el producto. Pasteur desarrolló toda una serie de materiales (matraces de cuello de cisne, de cuello angosto, etc.) y métodos para demostrar que el grado de limpieza del aire influía decisivamente en la acción microbiana.

Se traslada a Estrasburgo como profesor y posteriormente a Lille, donde tiene lugar una de sus etapas de mas éxito  Su actuación sobre la vida de los gusanos de seda, las vacuna contra el carbunco (enfermedad de ovejas y vacas) y  otros logros le hacen un hombre muy popular ya que además de extraordinario investigador Pasteur era un excelente comunicador.

Vuelve a París y mantiene otra viva polémica con el afamado químico Liebig sobre la actuación de los fermentos  en la transformación de los azucares en alcoholes. Descubre la vacuna contra la rabia que le hace mundialmente famoso y crea el Instituto Pasteur. Muere en 1895 rodeado del respeto de la gente.

Este hombre extrovertido pero modesto, populista pero trabajador infatigable, lleno de valores morales,  con sus descubrimientos  fue el fundador de la asepsia y antisepsia moderna que tantos beneficios supuso para la humanidad. Para la industria del envasado legó dos hallazgos que influyeron decisivamente en el desarrollo de la misma:

-La pasteurización de líquidos. Procedimiento mediante el cual, calentando los alimentos líquidos (leche, bebidas, etc.) a 60-80º C se destruyen  los microbios, manteniendo el gusto y las vitaminas.

-La esterilización de alimentos. Método por el que calentado el producto a conservar  en un recipiente hermético a más de 120º C. se consigue eliminar todas las bacterias y mohos, evitando su reproducción futura.

 

 

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