EL MUNDO DE LA LATA   

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OXIDACIÓN EXTERNA EN LAS TAPAS

 TWIST-OFF


 

 

 

 

 

Es muy importante, para la buena presentación de una conserva envasada en frascos de vidrio, cerrados con tapas tipo “twist-off” que las mismas estén exentas de golpes y oxidaciones. Para evitar la presencia de estas ultimas, el fabricante de las tapas debe tomar todas las precauciones posibles para no dañar el sistema exterior, dando particular atención al barniz de acabado. Pero es en la operación de envasado donde se han de extremar las medidas para reducir las probabilidades de deterioro y corrosión del barniz. Veamos algunos factores que pueden incidir sobre la oxidación externa de las tapas:

 

 

TRATAMIENTO SUPERFICIAL DEL VIDRIO

 

Normalmente se aplican dos tipos de tratamiento en caliente a los frascos de vidrio, basados bien en óxido de estaño ó en óxido de titanio. En ambos casos es bueno que el acabado de boca del tarro  esté protegido de la contaminación con estos materiales, siendo mas critica la originada por el estaño, debido a su conductividad. Así unos hilos de rosca de un frasco contaminado con este tratamiento, aumentan el riesgo de oxidación de las uñas de las tapas por corrosión electrolítica. Los fabricantes de vidrio ya lo tienen muy en cuenta, no solo por el riesgo de oxidación de la tapa sino también por el efecto que tales tratamientos pueden tener en sus pares de apertura.

 

 

AGUA DE LA CALDERA

 

Si el agua de la caldera ha sido tratada correctamente para evitar la corrosión, normalmente las condensaciones de vapor de la misma no serán corrosivas, siendo indicativo de un buen acondicionamiento unos valores adecuados de la alcalinidad  del agua. El empleo de álcalis volátiles, que van unidos al vapor, ayuda a neutralizar los efectos ácidos del dióxido de carbono en el vapor condensado.

Un vapor agresivo ó contaminante puede tener su origen en: a) Una forma inadecuada  de operar con la caldera (ejemplos: intentar producir más vapor que el tipo de la caldera admite; un alto nivel de agua en la misma que reduce el espacio de vapor; operar a presiones más bajas que la presión de diseño…), b) Las condiciones químicas del agua (ejemplos: altas concentraciones de sólidos disueltos…)

La causa más común de deterioro del agua de una caldera es producida por no respetar los parámetros del proceso que el fabricante de la misma recomienda.

 

 

MANTENIMIENTO  DEL EQUIPO

 

Si los pasteurizadotes, autoclaves, cestas ó tuberías presentan oxidaciones, pueden producir la transferencia de óxido a las tapas durante el proceso, aumentando así las posibilidades de corrosión de las mismas. Para evitarlo se precisa un tratamiento apropiado del agua empleada durante la pasteurización y el enfriado. Cuando se recircula el agua, (en pasteurizadotes continuos y autoclaves tipo Rotomat)  es aconsejable cambiar el agua al menos una vez a la semana, ó poner un filtro en el sistema,  para eliminar las partículas de óxido acumuladas que podrían depositarse en las tapas.

 

 

AGUA DEL PROCESO

 

Los frascos pueden ser procesados en: a)  Al “baño Maria” (baño abierto ó pasteurizador continuo); b) Bajo presión (baño cerrado con sobrepresión). En ambos casos durante el tratamiento térmico y el enfriamiento, están presentes los dos factores necesarios para que tenga lugar la oxidación: humedad y aire. Es por ello aconsejable reducir al máximo posible los otros efectos corrosivos del agua empleada, para ello se emplean los “inhibidores”.

Los suministradores de agentes tratantes del agua ofrecen una gama de aditivos apropiados a cada caso. Es deseable dejarse aconsejar por ellos para elegir el aditivo/inhibidor más efectivo en función del tipo de agua y sistema de circulación empleado.

Los productos utilizados no deben tener un efecto adverso en la decoración externa de las tapas, incluso a temperaturas de hasta 125º C y en el agua de enfriamiento no deben reducir la desinfección ó el tratamiento bactericida usado. Tales aditivos pueden servir también como agentes formadores de películas al extender el agua retenida sobre la tapa en forma de capa fina, evitando la permanencia de gotas que son difíciles de quitar y que secan muy lentamente.

Debe procurarse que el agua de enfriamiento no contenga concentraciones excesivas de cloruros ó  sulfatos, lo cual facilitaría la corrosión. Como criterio general no debe sobrepasarse niveles de cloro de más de 10 ppm.

 

 

ENFRIAMIENTO.

 

Es recomendable no enfriar excesivamente los frascos tras el proceso, facilitando así la posibilidad de que las tapas y frascos se sequen con la ayuda del calor residual. La temperatura idónea  para ello es del orden de 40º C. Si la misma fuese mayor  ayudaría al secado, pero podría darse una excesiva aparición de esporas de micro-organismos termofilos que hubieran sobrevivido al proceso. Por el contrario, un enfriamiento excesivo de los frascos, aparte de reducir significativamente la eficacia del secado de la tapa, puede hacer también más difícil el etiquetado. Si se usan cestas, se deberán inclinar para permitir el drenaje del agua excesiva que quede en las tapas.

 

 

SECADO DE LAS TAPAS

 

Un secado incorrecto de las tapas antes del empaquetado de la conserva, podría provocar la oxidación durante el almacenaje. Usualmente el calor residual  contenido en los frascos no es suficiente para evaporar el agua de la propia tapa. Para completar la operación, lo adecuado es usar secadores de aire. El diseño y la disposición de los chorros de aire en las unidades de secado es muy importante para conseguir eliminar la mayor cantidad de humedad en la falda de las tapas, especialmente en las uñas de las  tipo Twist-off. Además es conveniente  mantener los frascos un tiempo no inferior a 2 minutos en los transportadores antes de su llegada a la estación de empaquetado.

 

ALMACENAMIENTO

 

Idealmente los frascos se deben almacenar en un lugar fresco y seco. Para ello, aparte de evitar la lluvia y el vapor en esta zona, es también necesario soslayar la condensación de humedad atmosférica en las tapas, esta condensación puede suceder siempre que la temperatura de los frascos esté por debajo del punto de rocío del aire del ambiente. Tales condiciones se crean cuando el aire húmedo tiene acceso a un almacén relativamente fresco. Para evitarlo, se deben dejar abiertas las puertas solo cuando la humedad exterior es baja. También se puede instalar aire acondicionado, se recomienda una temperatura entre 10 a 15º C en el recinto.

En cuanto al material de embalaje, es aconsejable especificar papel ó cartón con un contenido en cloruros inferior al 0.05%  y sulfatos al 0.15%.

 

 

SÍNTESIS

 

 Para minimizar la posibilidad de oxidación externa de las tapas, debe prestarse atención a los siguientes puntos:

 

1.- Manipular las tapas con cuidado antes, durante y después de la operación de cerrado.

2.- Comprobar que los frascos no se enfríen demasiado.

3.- Mantener los pasteurizadotes, autoclaves y equipos auxiliares sin oxidaciones.

4.- Incorporar los aditivos adecuados al agua del proceso.

5.- Establecer un procedimiento que asegure que las tapas llegan secas al empacado.

6.- Usar en el embalaje, papel ó cartón bajos en cloruros y sulfatos.

7.- Controlar la humedad  y la temperatura en los almacenes de producto acabado.

 

   

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