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DECORACIÓN DE ENVASES


 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Los envases se decoran por medio de su litografía. La litografía de un envase es en realidad la aplicación de una serie de recubrimientos protectores que además cumplen el fin de decorar el mismo aportando simultáneamente los datos legales necesarios.

 

La misma se puede definir como la técnica de reproducir diseños mediante la impresión offset. El término “offest.” supone la transferencia de una película de tinta fresca impresa en una superficie (plancha) a otra (hoja) mediante contacto. Es por tanto la impresión sobre metal de un diseño (texto, dibujo, diapositiva) reproducido por procesos fotográficos y químicos.

 

La impresión offset es un método de reproducción que se basa en el hecho de que el aceite– tinta – y el agua no se mezcla. Consiste en aplicar una tinta oleosa, sobre una plancha metálica, compuesta generalmente de una aleación de metalica. Para que la plancha se impregne de tinta únicamente en aquellas partes con imagen, se somete a un tratamiento fotoquímico, de tal manera que las partes tratadas repelen el agua. Así, la plancha se pasa primero por un mojador, impregnándola de agua y seguidamente por un tintero. Como la tinta es un compuesto graso, es repelida por el agua, y se deposita exclusivamente en las partes tratadas, o sea, con imagen. Finalmente las imágenes ya entintadas se transfieren a un caucho que forra otro cilindro, siendo este caucho el que entra en contacto con la hojalata, ayudado por un cilindro de contrapresión.

 

Estas planchas van montadas sobre cilindros, correspondiendo una plancha por cada color. Como bastan cuatro colores básicos para poder obtener todas las tonalidades (negro, magenta, cian y amarillo), son suficientes cuatro planchas para componer cualquier ilustración. A esta técnica se le denomina cuatricromía.

 

 

BREVE HISTORIA

 

La palabra litografía significa literalmente “escribir en piedra” (del griego “lithos = piedra, “graphos = escritura). Este medio de impresión fue descubierto por el alemán Alois Senefelder en 1796. Senefelder descubrió casi por accidente que si se dibujaba con un lápiz graso sobre una plancha de piedra caliza (porosa pero bien pulida), se humedecía la plancha y se entintaba con una tinta grasa, la tinta se quedaba sólo allí donde había dibujo (debido a que la grasa atraía a la grasa y el agua la repelía). Presionando un papel con esa plancha se reproducía el dibujo con gran calidad y, lo que era mejor, ese proceso de entintado-impresión se podía reproducir numerosas veces antes de que se perdiera definición.

Durante las primeras etapas de la litografía, las imágenes se preparaban dibujando a mano sobre la piedra. Estas “planchas” iniciales se preparaban a partir de piedra caliza y se cortaban a un grosor de 75 a 100 mm. A su superficie se le daba un acabado muy fino con una mezcla de arena y agua, puliéndolas luego con esmeril. Mas adelante – hacia finales del siglo XIX – se empezó a fabricar estas planchas con materiales metálicos, el primero de ellos fue el zinc. Las mismas se cubrían de sustancias coloidales sensibles a la luz. Se hacia pasar una fuerte luz a través de negativos – o positivos, según se requería – que incidía sobre la plancha tratada. La parte afectada por la luz se endurecía. Sometiendo la plancha a un “lavado” con productos químicos se eliminaba los coloides no afectados, reproduciéndose la imagen deseada en la parte endurecida. Estas zonas serian las áreas receptoras de tinta. Mas adelante se desarrollaron  otros tipos de planchas partiendo de diferentes materiales como: cobre, aluminio, acero inoxidable… o de varios de ellos al mismo tiempo, por ejemplo: hoja de acero inoxidable con recubrimiento de cobre, dando lugar a la plancha “bimetalicas” o  “trimetalicas”.

 

 

 

IMPRESIÓN LITOGRAFICA

 

 

Un diseño litográfico esta formado por una serie de barnices y tintas que se aplican sucesivamente sobre el metal a litografiar. Estos se aplican en un orden secuencial que se determina por el fin de cada uno de ellos, su clase y las condiciones de horneado de los mismos. Todas las aplicaciones deben sufrir un proceso de curado y secado. En el caso del papel, al ser un  producto absorbente, cualquier tinta se impregna en el material, pero cuando se trata de un metal – hojalata – no ocurre esto. Por tanto se requiere recurrir a un secado y curado mediante reacciones químicas internas que llevan implícito la oxidación y/o la polimerización del producto. Ello se consigue haciendo pasar las hojas por un horno después de la aplicación.

 

La secuencia normal de una tirada litográfica  es:

 

-         Sisa

-         Color base

-         Tintas

-         Barniz de acabado

 

Cada vez que un barniz o una tinta se aplican sobre las hojas se conoce con el nombre de “pase” o “paso”. En algunas ocasiones  se requieren repetir el pase para asegurar una buena calidad en el resultado final, por ejemplo si se quiere aplicar un color blanco a base de tinta. Los pases por la prensa litográfica – rotativa -dependerán del numero de colores que precisa el diseño y del tipo de maquinas. Las hay que solo son capaces de aplicar  un  color – con un solo cuerpo -, dos –bicolor-  o más.

 

No consideramos aquí, los diferentes pasos previos de preparación del trabajo de litografía, como son: diseño, fotomecánica, pruebas de color, preparación de planchas…

 

 

SISA

 

El recubrimiento por medio de una sisa es opcional, es decir no se usa con todos los sistemas  sino en algunos de ellos. Se aplica principalmente cuando la litografía va destinada a un envase que se obtendrá por medio de una embutición profunda o cuando el sistema va a estar sujeto a un proceso de elevada temperatura.

 

La sisa funciona como un elemento de unión – enganche- elástica entre la superficie del metal y el recubrimiento siguiente a aplicar. Por tanto mejoran las cualidades de adherencia y flexibilidad del sistema, permitiendo soportar mayores requerimientos mecánicos (estiramiento, doblez, plegado...) y térmicos sin que se produzca desprendimientos.

 

Se aplican por rodillo sobre barnizadora y están formulados a base de resinas que pueden ser de diferentes tipos (vinílicas, epoxy, etc.).

 

 

COLOR BASE

 

 

Se emplea para dar el fondo de color al diseño litográfico. Puede ser un color sólido, aplicándose por rodillo en barnizadora. Si es de diseño complejo se podrá dar en rotativa. Es frecuente que se prefiera mantener el color metalizado y el brillo de la hojalata, en este caso no se precisa la aplicación de este color base, eliminando por tanto un pase.

 

Como su nombre indica es el primer color del sistema y sirve de base al resto de colores. Además de su función como color también realiza una tarea de protección de la hojalata de rayas y abrasiones. Se aplica con cargas – pesos- elevados y su color casi siempre es el blanco. De ahí que se le designe generalmente bajo el nombre de “blanco couché”. Su formulación es a base de resinas vinílicas, acrílicas o poliéster pigmentadas con óxidos de titanio que son los que le dan la tonalidad blanca.

 

 

TINTAS

 

 

Las tintas litográficas se presentan en forma de pasta y requieren una espátula para su manejo inicial y son bastante “pegajosas”.  Son una dispersión de pigmentos colorantes en un medio como barniz, al que se le añaden secantes y diluyentes. Estos pigmentos están acondicionados para ser insolubles al agua o al aceite, todas ellas tienen un elevado poder colorante.

 

Las tintas tienen una compatibilidad limitada con el agua. Son capaces de tomar una cantidad reducida de agua (inferior al 15%) y permanecen estables durante la corrida. La pequeña cantidad de agua ayuda a que la tinta fluya bien durante la impresión. Una cantidad excesiva de agua le da a la tinta una apariencia “lavada”. Muy poca agua  no fija la tinta a la plancha en las áreas receptoras, contaminando las zonas que no deben ser manchadas.

 

El grado de pegajosidad de la tinta influye en su adherencia a la superficie a imprimir. Su valor determina el volumen de tinta transferido. Cuando se aplican una serie de tintas, los colores más ligeros son los primeros que se imprimen (pues son los que se comercializan con mayor grado de pegajosidad). Seguidos de los más obscuros. Así una secuencia normal es: amarillo, azul, rojo y negro. Si se emplea una rotativa bicolor, es importante que las dos tintas frescas aplicadas al mismo tiempo no se “corran” es decir no se mezclen entre sí, por tanto deben repelerse.

 

Existen dos grandes familias de tintas: a) Tintas convencionales, que precisas un horno para su secado. b) Tintas UV, que están formuladas de manera que se secan con la luz emitida por una batería de lámparas UV.

 

 

BARNIZ

 

 

Una vez terminada la aplicación de las diferentes tintas, es necesario cubrir las mismas con un barniz adecuado. Al mismo se le designa como “barniz de acabado”. Estos barnices se aplican con rodillo sobre maquina barnizadora.

 

Hay dos tipos de barnices de acabado:

 A) Aquellos que se pueden aplicar aprovechando el último pase de tinta, es decir sobre una barnizadora que está ubicada a continuación de la rotativa y antes del horno de sacado.  Reciben el nombre de barnices “wet on wet” (húmedo sobre húmedo). En ellos, sus componentes – especialmente el solvente usado – se repelen con la tinta fresca.

 B) Barnices que requieren aplicarse sobre tintas ya perfectamente secas. Suponen un pase independiente por una línea de barnizado.

 

Cuando la hojalata barnizada pasa por el horno, el solvente se evapora y solo queda el residuo sólido en forma de película protectora, dura y brillante. Es posible añadir en pequeñas cantidades una parafina al barniz antes de ser aplicado. Cuando pasa por el horno, la misma aflora a la superficie, quedando por tanto encima de todo el sistema litográfico, actuando como lubricante en las operaciones de troquelado ó formación del envase.

 

Las resinas empleadas para la formulación de barnices de acabado deben dar un aspecto transparente al mismo (no deben amarillear) para no cambiar las tonalidades de las tintas. También debe tener un alto grado de dureza y buena elasticidad. Ambas cualidades son importantes para que cumpla bien su función. La misma consiste en proteger al sistema, principalmente a las tintas ya que estas son en general blandas y sensibles al rayado. Un barniz de acabado una vez curado, necesita uno o dos días de tiempo para desarrollar al máximo grado sus propiedades.

 

Además de proteger al sistema durante la fabricación del envase, también cumple una misión protectora durante el proceso de llenado y procesado del mismo en la fabrica conservera. Por ello y según los casos, debe ser resistente a altas temperaturas, al vapor, aguas alcalinas, jugos de frutos o verduras,  productos químicos, etc.

 

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